El pleno de la cámara baja ha votado en contra de la enmienda a la totalidad que la CUP había presentado a la proposición de ley del PSOE con un texto alternativo para regular el trabajo sexual
elpais.com
Anda que menudo articulito se ha marcado El País, la voz de su amo...
Lo ha dicho Pilar Vallugera, de Esquerra, durante el debate del Pleno del Congreso de este jueves: “Se va a tramitar, con un texto o con el otro”. Se refería a la prohibición del proxenetismo que el PSOE presentó el pasado junio como proposición de ley
Dicho así, todos estamos de acuerdo en que hay que prohibir el proxenetismo, pero eso creo que ya estaba prohibido... Simplificar la nueva ley en esa frase es engañar a la gente.
El documento incorporaba el trabajo sexual al Régimen Especial del Estatuto de los Trabajadores y modificaba el Código Penal y la recién aprobada ley del solo sí es sí para que no se considerara ilícita la publicidad de la prostitución; incluía una definición para que se considere “servicio sexual” al “conjunto de prácticas que se dan en el marco de la prostitución consentida y sin coacción y que están sujetos a una relación mercantil”; y otra para consentimiento, “libre”, “informado”, “concreto”, “reversible” y “libre de violencia machista y de coacciones en los términos que define la legislación vigente”.
Vamos lo lógico dentro de un marco democrático, de libertad y de un feminismo que aboga por que la mujer sea totalmente libre, incluso para decidir qué hacer con su cuerpo pero hasta el punto de ganar dinero con ello.
Así, establecían una diferencia entre trata —”captación, acogida y explotación de las personas mediante la coacción y la amenaza restringiendo su libertad”—, el trabajo sexual forzado —”aquel que se ejerce bajo coacción de cualquier tipo, incluso con chantaje económico y de deudas—; y el trabajo sexual voluntario y autónomo —”aquel que se realiza con el consentimiento de la persona trabajadora sin coacción ni dependencia”—. Para las que “deseen dejar el trabajo sexual” y “no tengan medios para hacerlo”, a CUP proponía una regularización extraordinaria y un programa de renta básica.
Otra vez, todo muy lógico y coherente entre lo que está mal y lo que está bien. Trabajo sexual forzado o trata, mal, trabajo sexual voluntario, ejercido libremente y con el consentimiento de ambas partes, bien. Si es que no parece difícil de entender... Hasta proponen soluciones de esas que les gustan tanto a los progres (
paguitas y ayudas) pero de eso las
igualitarias no quieren oír ni hablar, si eres
puta, te jodes, nada de ayudas, haber elegido otra cosa.
Sin embargo, la propuesta a la que la CUP presentaba la enmienda, la socialista, no contempla la prostitución como una situación laboral. “La prostitución no es un trabajo y el consentimiento si se compra no es consentimiento, es subordinación”, ha afirmado Laura Berja. “Las mujeres no somos un servicio”, ha añadido.
Laura Berja no ha pisado una empresa de limpieza en su puñetera vida, ni tampoco empresas de esas a las que los hoteles subcontratan el servicio de habitaciones (las
Kellys), por poner dos ejemplos donde las mujeres
son un servicio en trabajos normalmente duros, que no suelen tratar bien a sus trabajadoras (horarios y condiciones laborales) y mal pagados.
Aquel día, Adriana Lastra, la ya exvicesecretaria general del PSOE, recordó que según el Ministerio de Interior hay alrededor de 45.000 mujeres explotadas sexualmente en España; la ONU y la Unión Europea estiman que son mujeres y niñas el 80% de las víctimas de trata detectadas en Europa, y de ellas, el 95% son víctimas de esa explotación sexual: “Se acabó el tiempo de las excusas y ha llegado el momento de las decisiones”.
Datos vendo que me invento. Sinceramente no llevo la cuenta de cuantas chicas he conocido desde que empecé en este mundillo pero según estas cifras, de cada 10 chicas, 8 deberían haber sido mujeres y niñas (ok en lo de mujeres, niñas no me he encontrado nunca) y 9,5 (todas, vamos) serían víctimas de explotación sexual. Seré yo que tengo mala suerte con las estadísticas, pero nunca me he encontrado una niña, ni a una chica que, claramente, fuese víctima de explotación sexual (porque además me habría largado). Y creo que la mayoría de los que estamos aquí compartimos esa
mala suerte con las estadísticas que
venden.
Da mucha pena que taradas que no han sido
putas en su vida (o sí, pero en el
ámbito privado y en
otros términos) y/o que se niegan a debatir con las chicas que, libremente, ejercen la prostitución sean las que decidan y redacten estas leyes. Pero bueno, no es nada nuevo, eso pasa siempre y con todo, legislar desde arriba la vida de los de abajo, cuando tu estás en otra situación completamente distinta y muy desconectado de la realidad de la gente de a pie.