Hola amigos, es hora de la última reseña de mi visita de mayo. Y volvemos a Paiporta una vez más. Iré directo al grano. Tengo un pequeño problema con el gerente porque reserva a todas sus chicas y luego vas, solo hay una disponible y te quedas con la opción de ir con la que esté disponible o quedarte con la polla en la mano. Lo expliqué en detalle en mi reseña de Dulce, así que no me repetiré, especialmente considerando que el tipo es muy susceptible y decidió contactarme para quejarse de mi última reseña. Nunca es mi intención perjudicar el negocio o la reputación de nadie con estas reseñas. Simplemente quiero compartir mis experiencias para que mis colegas puedan tomar decisiones informadas y, cuando tengo problemas, intento ser lo suficientemente específico para que la retroalimentación sea útil. De todos modos vamos a la reseña.
Nombre: Mel
Nacionalidad: cubana
Edad: 20+
Dirección: Paiporta
Valoracion de las Instalaciones: No hay ducha, pero bien.
Precio del servicio y duración: 1 hora / 130 euros
Fecha del encuentro (aproximadamente): principios de mayo
Valoracion Cara,cuerpo, tetas: Cara: Muy linda, redonda y simétrica, Cuerpo: Más alto de lo anunciado. Mide aproximadamente 1,7 m, un poco más gruesa, perfecta para las personas a las que les gusta tener algo a lo que agarrarse. Senos: bonitos, pero un poco pequeños para su constitución.
Actitud: Increíble 11/10
Besos: Sí, y toma la iniciativa
Fuma: No lo creo
Francés: Genial 10/10
Griego: No sé
Folleteo: Muy agradable
Lo mejor: Su actitud, combinada con su francés, hacen que la experiencia sea memorable
Lo peor: El local no tiene ducha y tengo un problema con el gerente
¿La recomiendas?: Sí, con algunas reservas
Valoración de la experiencia (de 0 a 10): La chica es un 10/10, pero el gerente y las instalaciones necesitan mejorar, así que en general 9/10
Relato de la experiencia:
Por suerte para mí, esta vez no tuve el problema habitual de que me tocara una chica distinta. Pedí a Mel y me tocó Mel. Como mencioné antes, Mel es un poco más alta y tiene más curvas de lo que parece en sus fotos, con un rostro redondeado precioso; así que me sorprendió un poco al verla, sobre todo porque soy un hombre de baja estatura y prefiero a chicas menudas. Sin embargo, ella me dedicó una sonrisa muy dulce y me recibió como a un viejo amigo, por lo que mis reservas se disiparon al instante. Me sorprendió ver que también sabía algo de inglés, así que pudimos comunicarnos con mayor fluidez. Tras unos besos, me tumbé en la cama y ella empezó a hacerme una mamada. Es bien sabido lo buena que es en eso, pero como era mi segundo encuentro del día, tuve que tomar un poco la iniciativa. Un poco en la postura del misionero, otro poco a cuatro patas, y ya estaba listo para acabar. Se lo metió en la boca y lo succionó con vigor hasta que no pude aguantar más; pero, mientras que la mayoría se habría dado por satisfecha y lo habría escupido, ella siguió con más intensidad aún, hasta hacerme temblar las piernas. Increíble.
Después, se sentó a mi lado en la cama y charlamos un poco; temas muy sencillos, pero teniendo en cuenta que las chicas españolas no suelen hablar inglés, me alegró poder mantener por fin una conversación. Ella coqueteaba un poco conmigo, yo le correspondía y nos besábamos entre medias. Fue algo muy divertido y desenfadado; me sentí como si hubiera vuelto al instituto. Tras un par de intercambios así, llegó el momento de la segunda ronda. Fue estupendo de nuevo, aunque —al ser ya mi cuarto encuentro del día— estaba algo cansado y ella tuvo que esforzarse de verdad. Una vez más, cuando terminé, ella redobló la intensidad. Veía estrellitas para cuando decidió dejarme descansar. Me vestí y llegó la hora de irse. Ante la puerta, me dio un beso profundo y apasionado, y luego otro. Y justo cuando pensaba en la suerte que tenía de llevarme dos besos de despedida, se acercó para darme un tercero y un cuarto. Salí de allí con una sonrisa de oreja a oreja y sintiéndome 15 años más joven. Es una visita obligada para quien prefiera la actitud a la estética de supermodelo, en marcado contraste con Silvia, a quien había visitado el día anterior.