Brutal.
La primera vez que visité a una señorita fue en Zaragoza, hace más de 10 años. Solo pedi sexo oral, porque me decía a mí mismo que así no estába siendo infiel a mi esposa.
La cosa es que quede con una española, que en el enunció decía que tenía 24, pero en realidad tendría unos 38, era mayor que yo. Me temblaba todo mientras me escribía con ella y mientras llegaba al lugar. Cosas de principiante supongo. Estaba guapa, y hablaba hasta por los codos.
La cosa es que como fue una hora de sexo oral hubo muchas posturas, una de ellas fue la de ella acostada boca arriba en la cama, con la cabeza fuera del borde, ligeramente inclinada hacia abajo, yo frente a ella de pie, me folle a saco su boca, los gemelos le pegaban en la cara todo el tiempo. Tuve que parar porque ya me no soportaba la tensión en las piernas, pues yo tenía que tener las rodillas algo flexionadas. Una cosa memorable.
Estaba tan excitado que me corri dos veces, una y a los 15 segundos otra. Eso no me pasaba desde los 20 años, y nunca más me ha vuelto a pasar.
Creo que no podía haber empezado mejor mi experiencia puteril. Los planetas se alinearon para mi.